ACOTACIONES (ADELANTO EDITORIAL)

Ilustración de Perroantonio

Domingo. Apenas había dormido la noche pasada. Nos encontrábamos, a eso de las once de la mañana, en una estancia anexa al edificio principal que, al tener una parte del techo descubierto, se utilizaba como sala de fumadores. Alguien, incluso, había encendido un petardo de maría que iba circulando de mano en mano. Yo llevaba ya dos cafés en el cuerpo y ningún alimento sólido, así que el hiriente olor de la hierba me revolvió las tripas.

—Sí, joder —me insistía una vez más F., mi interlocutor—. Aquel tipo al que llamaban Sacarino.

—¿Por el personaje de los tebeos? —pregunto.

—No. Porque era diabético.

A pesar de las especificaciones y notas a pie de página de la narración, no consigo recordar a quién se refiere. Tampoco me importa mucho, la verdad. No sé bien ni de qué va la historia que me está contando, y eso que por lo visto mi propia persona guarda alguna relación (aunque presumo que meramente tangencial) con la misma. Tengo sueño y, aunque suene mezquino, unas ganas increíbles de largarme de allí.

—No me acuerdo de ningún Sacarino –concluyo, dándome por vencido.

—Yo es que tengo una memoria de esas que no se me olvida nada jamás. Una memoria…

—Parece buscar una palabra. Lo deduzco porque abre la boca como un pez fuera del agua.

—¿Fotográfica?

—No… tiene otro nombre, algo científico. —Sigue dándole vueltas hasta que, al cabo, cierra sus fauces, lo que interpreto como un gesto de renuncia—. Ya me saldrá.

Alguien me ofrece el canuto, que rechazo con un gesto de mi mano. Ni siquiera fumo cigarrillos y, desde luego, no me apetece en absoluto alterar tal estado de cosas.

—¡Me alegro de verte, coño! —dice mi compañero, dándome una palmada en la espalda, por cuarta o quinta vez en la última media hora. Él me ha localizado y me ha informado de la noticia—. Menudo hijoputa que estabas hecho de joven.

—Gracias –digo.

—¿Te acuerdas de mi novia? –pregunta.

—¿La de las tetas gordas que trabajaba en la autoescuela?

—Sí.

—¿Sigues con ella? –pregunto.

—¡Qué va! Nos fuimos a vivir juntos y en unos meses me puso más cuernos que el Vicky el Vikingo y su tribu… Veneno, puro veneno.

No conozco prácticamente a ninguna de las personas que hay a mi alrededor, cosa, por otra parte, bastante lógica. Fuman. Charlan. Cuentan anécdotas. El ambiente es distendido, aunque un tanto forzado… Por fin nos avisan de que ha llegado la hora de pasar al interior. Al entrar en la capilla, observo una corona de flores junto al féretro:

LA ASOCIACIÓN DE CULTIVADORES DE CANNABIS DE SANT BOI DE LLOBREGAT A SU PRESIDENTE

Contaba Alejandro Dumas que Buckingham dejó caer un diamante magnífico justo en el mismo sitio donde Ana de Austria le confesara su amor solo para que otra persona pudiera ser feliz en el mismo lugar donde lo había sido él. Esto me hace imaginar, mientras tomo asiento en uno de los bancos de madera, una corona alternativa:

EL BAR CIPRI A SU BUEN AMIGO Y PARROQUIANO J. P. «CALÍGULA»

GANADOR DURANTE TRES AÑOS DEL PREMIO «TAMBURETE DE ORO»

Comienza la ceremonia fúnebre. Desde el principio me cuesta conectar con la situación. No sé. Hace como treinta años que no lo veía, ni, prácticamente sabía ni una palabra de él. Me he enterado de su fallecimiento casi de casualidad. Fuimos amigos, buenos amigos, en otro tiempo, podría decirse que en otro universo. Todo aquello queda, por fortuna, muy lejos. Lo recuerdo como un tipo valiente y noble. Y también, desde luego, temible. En una ocasión, a los veinte años, es muy posible que me salvara la vida, así que supongo que como mínimo le debo esta despedida. Sólo diré, y esto puedo certificarlo ante notario, que mi amigo no bailaba, precisamente, claqué.

LA PLANTILLA DEL DISCO CLUB «LA ZAMORANA» A SU DIRECTOR DE SEGURIDAD Y RRHH

Tuve una novia que solía echarme en cara que el noventa y nueve por ciento por ciento de los personajes literarios que yo creaba, tirando por lo bajo, acababan muriendo. (Aseguraba que mi porcentaje de muertos por página sólo lo superaba Marcial Lafuente Estefanía) Yo me defendía de esta acusación aduciendo que el noventa y nueve por ciento de los personajes no literarios, tirando por lo bajo, también acaban dejando vacante en el censo electoral tarde o temprano. Y me temo que cada uno lo hace a su manera, como buenamente puede.

Exit, pursued by a bear, como indicaba la célebre acotación de Shakespeare.

O el no menos célebre final de Esperando a Godot:

«Vladimir: Entonces, ¿nos vamos?

Estragon: Sí, vamos.

(Acotación: No se mueven.)»

La ceremonia finaliza y, tras despedirme, me alejo de allí.

Llego a casa y me dejo caer en el sillón. Intento leer algo, pero cierro el libro al cabo de unos minutos. Repaso entonces las palabras que me ha dirigido su viuda en un aparte, esta misma mañana, describiéndome la victoria última del cáncer. Al parecer él pasó el último mes de su vida, y cito palabras textuales, «poniendo la casa en orden». Arreglando cuentas con la vida y, supongo, que saldando viejas deudas… La mañana de su partida –anteayer— pidió que abrieran la ventana para poder ver el cielo por última vez. Se trataba de uno de esos días claros y soleados, aunque fríos, de primeros de noviembre. Abrieron la ventana como deseaba y lo colocaron de manera que pudiera ver el firmamento. Luego vino la morfina… Y ésta fue la acotación final en el libreto de mi viejo amigo: situado en el proscenio y con la vista perdida en el cielo sereno de la mañana, disolviéndose, contemplando una porción de ese interminable territorio azul que se abría ante sus ojos…

(Oscuro)

***

Me comenta mi editor que, comoquiera que los últimos lanzamientos no han podido distribuirse todavía en librerías, pinchando en el siguiente enlace y aplicando el código de descuento yomequedoencasa, podrá adquirirse mi libro “Acotaciones”, ideal para confinamientos, condenas, retiros del mundanal ruido y períodos de convalecencia, al módico precio de 13 eurines y sin gastos de envío.

Pues eso.

https://librosindie.com/producto/acotaciones/

1 comentario en “ACOTACIONES (ADELANTO EDITORIAL)”

  1. Ese ya lo había vuelto a leer en el libro.
    Pero ello no me ha impedido leerlo de nuevo aquí.
    Y más veces que volveré.
    Necesito noticias :
    ¿ Y ese guión en preparación ? ¿Y más historias ? ¿ Y las antiguas de verdad ? ¿ Alguna novela nueva en gestación ?

    No me haga ni caso, que ahora es tiempo de ” silencio, y estar encogidos para luego saltar más lejos”

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